Detrás de cada recorrido profesional hay decisiones que marcan un rumbo, desafíos que transforman y experiencias que dejan aprendizajes. En esta sección, invitamos a profesionales de nuestra comunidad a compartir su historia, su mirada sobre la profesión y algunos de los momentos que fueron dando forma a su camino.
Te invitamos a conocer un poco más sobre la trayectoria de Paty Wilensky, licenciada en Ciencias de la Educación graduada de la Universidad Kennedy, coach junguiana y especialista en didáctica a través del juego y aprendizaje emocional reversible.
Mirando hacia atrás, ¿qué fue lo que te hizo elegir este camino profesional? Si volvieras a ese momento, ¿volverías a elegir la misma carrera?
Cuando estaba en el secundario, en tercer año, había que elegir una especialización y me llamaban más la atención las materias sociales que la matemática y la química. En ese momento ya elegí el bachillerato con orientación docente. Años después al entrar a la universidad, pensando en estudiar psicología, pero la primera materia que tuve fue teoría de la educación. Y me encantó! Entonces cursé la facultad con materias obligatorias y optativas, de manera de poder tomarme todo un año para elegir si estudiar educación o psicología. Y me decidí por licenciatura en educación.
Hoy estoy contenta de esa elección porque en vez de ver a las personas en términos de salud y enfermedad, las miro en término de aquello que están a punto de aprender.
¿Qué desafío sentís que más te transformó como profesional? ¿Qué aprendizaje te dejó? ¿Hay algo que hoy hacés distinto gracias a esa experiencia?
Uno de los desafíos más bellos de mi trabajo es comprender el contexto en el que está mi alumno. Por ejemplo, mis alumnos en la Cámara de la Construcción viven en la experiencia de una obra. Para poder adecuar mis contenidos a esa realidad, en cada clase les pregunto cuáles son los desafíos que transitan, cuáles son los cambios que les cuestan o las comunicaciones que los traban. Y en esos relatos es donde yo logro empatizar y comprender cómo es la realidad desde adentro de una obra en construcción. Esta estrategia la uso en cada situación: he dado clases a laboratorios, empresas automotrices, del petróleo, y otras industrias intentando comprender sus procesos y sus momentos clave.
¿Cuál fue la oportunidad más inesperada que te dio tu profesión? ¿Hubo algún trabajo o proyecto que jamás imaginaste hacer? ¿Descubriste una salida laboral o un área de especialización que no conocías cuando estudiabas?
Mi trabajo de dar clases en empresas me llevó a conocer un montón de mundos. Una de las oportunidades más lindas es el trabajo en las provincias. Los participantes viven en realidad es muy diferentes que las que tenemos acá en Buenos Aires. Además de escuchar sus relatos sobre cómo es su empresa o su industria, tuve oportunidad de conocer las empresas por dentro, pedir visitas guiadas. Por ejemplo, en una fábrica de telas de jean, donde podés ver todos las bobinas de hilo que se van tejiendo en un telar o una empresa que fabrican autopartes con un montón de planchas y diseños.


Si tuvieras que pensar en el último año, ¿qué fue lo más importante que tuviste que aprender para seguir creciendo?
En los últimos años fui profundizando en la psicología de Carl Jung. Y fui llevando esos aprendizajes al día a día. El coaching junguiano le ayuda a los participantes a comprender cómo ven el mundo a través del cristal de su personalidad Y se traban con las personas que procesan la información de una manera muy diferente. Esto les resulta muy útil para conocerse y en asignaturas cómo negociación.
¿Qué cambió más en tu forma de trabajar desde que empezaste hasta hoy? ¿Qué prácticas quedaron atrás? ¿Qué transformación de la industria viviste en primera persona?
Desde que empecé a hacer capacitaciones en empresas siempre trabajé en forma dinámica y a través de juegos generando que el aprendizaje sea vivencial. Hoy en día las personas cada vez necesitan más estas vivencias para vincularse en forma personal, no a través de pantallas. La conversación cara a cara, las reuniones de equipo van tomando una relevancia increíble en un momento en que todo parece virtual o artificial.
¿Qué recomendaciones tenés para quienes están dando sus primeros pasos en el sector?
La mejor recomendación es escuchar a la gente: pregúntales cuáles son sus no conformidades, cuáles son los desafíos que tienen. De esa manera, en ese berrinche que hacen, vos podés encontrar sus dolores y ver cuáles de las herramientas que tenemos nos puede permitir hacerles cambiar la forma de mirar el mundo.
Siendo un profesional el día de hoy, ¿cuáles son los desafíos que sentís que te quedan por delante?
Me gustaría siempre seguir aprendiendo, el gran desafío es comprender a las nuevas generaciones. Las personas que ahora tienen 30 y los que tienen 20 son diferentes. Tampoco ven el mundo de la misma manera, ni les enoja lo mismo. Me hacen falta muchas conversaciones para poder comprender exactamente cómo es tener 20 años en el mundo de hoy.
¿Qué conversaciones sentís que faltan hoy en la industria? ¿Qué te gustaría que las nuevas generaciones discutieran más? ¿Qué creés que deberíamos empezar a mirar de otra manera?
En la industria de la construcción y en todas las industrias hace falta que las personas empiecen a aprender a regular su ánimo. Creo que la inmediatez que nos da la tecnología y el individualismo que crea la necesidad de estar siempre produciendo, hacen que nos aislemos de los demás y que percibamos al otro como un enemigo. Si no me contestas el correo o el WhatsApp parece que estás jugándome en contra y no que te está pasando algo. La tecnología no nos ayuda mucho a acercarnos y la inteligencia emocional y las negociaciones se traban.
Si hoy estuvieras empezando tu carrera, ¿qué harías distinto? ¿Qué consejo te darías a vos mismo en ese momento?
Me daría a mí misma, el consejo de empezar con dinámica simples e ir probándolo con los participantes para ver cómo las personas resuenan con una cierta dinámica.
¿Hay algún error profesional que hoy agradecés haber cometido? ¿Cómo cambió tu manera de trabajar después de eso? ¿Hay algo que hoy hacés diferente gracias a ese error?
Como yo trabajo en forma vivencial y con juegos hubo algunas dinámicas que, hasta que no las probé no me di cuenta de que requerían ciertos cuidados. Por ejemplo, los juegos de comunicación, si las reglas no son apropiadas pueden llegar a ser demasiado competitivos y alguien se sentirá lastimado. Así aprendí, a ir probando los juegos que voy creando, antes de lanzarlos al mundo. Y a seguir perfeccionándolos varias veces a medida que la gente los jugaba. Otra de las magias, es que los juegos van tomando como si fuera vida propia se van cocreando con lo que la gente aporta a partir de jugarlo.
