Detrás de cada recorrido profesional hay decisiones que marcan un rumbo, desafíos que transforman y experiencias que dejan aprendizajes. En esta sección, invitamos a profesionales de nuestra comunidad a compartir su historia, su mirada sobre la profesión y algunos de los momentos que fueron dando forma a su camino.
Te invitamos a conocer un poco más sobre la trayectoria de Alejandro Rosado, arquitecto, docente y un apasionado por encontrar maneras más simples y eficientes de trabajar. En Edilizia lidera proyectos e impulsa la mejora continua.
Mirando hacia atrás, ¿qué fue lo que te hizo elegir este camino profesional? Si volvieras a ese momento, ¿volverías a elegir la misma carrera?
Probablemente hay varios motivos por los que elegí la arquitectura. Por un lado, mis padres son arquitectos y sin dudas su ejemplo fue una influencia, ya que desde mi infancia fui viendo y conociendo muchas cosas de la profesión. Por otro lado, estudié en un colegio técnico donde pude escoger una especialidad como Técnico Constructor de Obras, hecho que me acercó aún más a la profesión. Para la universidad dudé un tiempo entre Ingeniería Civil y Arquitectura, pero una vez iniciado el camino nunca dudé de mi elección y, si tuviera que elegir nuevamente, volvería a estudiar Arquitectura.
¿Qué desafío sentís que más te transformó como profesional? ¿Qué aprendizaje te dejó? ¿Hay algo que hoy hacés distinto gracias a esa experiencia?
Si bien he tenido diversas experiencias profesionales, la que más me transformó fue comenzar a trabajar en Edilizia, una empresa orientada a la innovación y la mejora continua. En ese momento empecé a cuestionar muchas prácticas que hasta entonces repetía por inercia, sin preguntarme si existían formas más simples, eficientes o efectivas de hacerlas. Esa experiencia me permitió desarrollar un espíritu crítico que hoy me impulsa a revisar constantemente nuestra forma de trabajar.
¿Cuál fue la oportunidad más inesperada que te dio tu profesión? ¿Hubo algún trabajo o proyecto que jamás imaginaste hacer? ¿Descubriste una salida laboral o un área de especialización que no conocías cuando estudiabas?
Una de las oportunidades profesionales más importantes fue trabajar como responsable BIM de la Nueva Terminal del Aeropuerto Internacional Rosario, usando la metodología BIM aplicada a la obra para anticipar conflictos y suministrar información confiable para la toma de decisiones entre proyectista y constructora.
Por otra parte, descubrí mi pasión por la docencia a través de diversos espacios: desempeñándome como docente de herramientas y de metodología BIM aplicada a obra en la diplomatura BIM de la EGC, liderando las implementaciones BIM y LEAN in-company y como docente en la carrera de Ingeniería Civil de la Universidad Nacional de Rosario.


Si tuvieras que pensar en el último año, ¿qué fue lo más importante que tuviste que aprender para seguir creciendo?
Durante el último año estuve liderando un proyecto para una droguería. Esto me permitió reafirmar que la gestión no se limita a organizar tareas y resolver problemas técnicos, sino que también implica escuchar de forma activa, alinear expectativas y adecuar la comunicación a cada interlocutor. En este sentido, el principal desafío consistió en continuar desarrollando habilidades blandas, esenciales tanto para la coordinación interna del equipo como para la interacción con el cliente.
¿Qué cambió más en tu forma de trabajar desde que empezaste hasta hoy? ¿Qué prácticas quedaron atrás? ¿Qué transformación de la industria viviste en primera persona?
Un gran cambio fue empezar a poner el foco en los procesos que se dan en las empresas y cómo estos pueden estancarnos o ayudarnos a avanzar. La mejora continua, la filosofía LEAN Construction, BIM y, más recientemente, la inteligencia artificial son transformaciones que me tocó vivir y que hoy constituyen una base fundamental de mi forma de trabajar.
¿Qué recomendaciones tenés para quienes están dando sus primeros pasos en el sector?
Ser inquietos, estar abiertos a lo nuevo y no conformarse con el famoso “siempre lo hicimos así”. Por supuesto, hay que ser humildes y saber escuchar los motivos por los que las cosas se hacen de una manera, pero también hay que ser críticos, investigar y animarse a salir de la zona de confort. Todo puede hacerse mejor. También hay que ser tolerantes con el error, ya que, si se castiga el intento, dejamos de animarnos a mejorar.
Siendo un profesional el día de hoy, ¿cuáles son los desafíos que sentís que te quedan por delante?
Uno de los grandes desafíos de los profesionales y las organizaciones es adoptar la inteligencia artificial y adaptar nuestra forma de trabajar para incorporarla con criterio. Los cambios se producen a una velocidad cada vez mayor, lo que antes demoraba décadas en modificarse, hoy cambia en meses, semanas o incluso días. Si no nos adaptamos, corremos el riesgo de quedarnos en el camino.
¿Qué conversaciones sentís que faltan hoy en la industria? ¿Qué te gustaría que las nuevas generaciones discutieran más? ¿Qué creés que deberíamos empezar a mirar de otra manera?
Aunque los principales debates en torno a BIM, LEAN, inteligencia artificial, estandarización e industrialización ya forman parte de la agenda en la industria de la construcción a través de diversos webinars, charlas y capacitaciones, aún hay numerosos profesionales y empresas ajenas a este diálogo. A mi juicio, el desafío principal no pasa por traer nuevos conceptos a la mesa, sino por generar verdadera conciencia y el firme convencimiento de que estas transformaciones son urgentes e indispensables para cada uno de los eslabones de la industria.
Si hoy estuvieras empezando tu carrera, ¿qué harías distinto? ¿Qué consejo te darías a vos mismo en ese momento?
De tener la oportunidad de volver a empezar, buscaría incorporar antes la metodología BIM. Si bien mi adopción de BIM fue relativamente temprana en comparación con el contexto general de Argentina, considero que no aproveché al máximo esos valiosos años de formación universitaria. Haber conocido entonces esta metodología me habría permitido ampliar mi forma de abordar los proyectos, desarrollar antes una mirada más colaborativa y aprovechar mejor esa etapa de aprendizaje.
¿Hay algún error profesional que hoy agradecés haber cometido? ¿Cómo cambió tu manera de trabajar después de eso? ¿Hay algo que hoy hacés diferente gracias a ese error?
Sin dudas he cometido muchos errores, aunque no recuerdo uno que me haya marcado de manera puntual. Creo que el error es una consecuencia natural al trabajar en el campo de la innovación, y como dije antes, si castigamos el error frenamos la mejora. En esta línea, toda equivocación debe entenderse como parte del aprendizaje. Lo único que no podemos permitirnos es cometer reiteradamente los mismos errores. Para evitarlo, son claves las herramientas y metodologías de aprendizaje para capitalizar la experiencia y aplicar lo aprendido en situaciones futuras.
A lo largo de estos años, ¿qué desafío sigue despertando tu curiosidad? ¿Qué sentís que todavía te queda por aprender?
El mundo se está volviendo cada vez más competitivo, lo que hace que sea cada vez más necesario trabajar sobre la eficiencia. En ese sentido, es indudable el aporte de la tecnología en la automatización o eliminación de tareas que no aportan valor. Pero también es fundamental el aporte humano para que estos cambios puedan implementarse y adaptarse a cada realidad, por lo que resulta imprescindible trabajar sobre la cultura de nuestras empresas. Sin dudas, el balance entre lo humano y lo tecnológico es el principal desafío que tenemos por delante.
