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Infraestructura de riego pública básica en base al recurso hídrico superficial extrafinca (canales de conducción y distribución)

Valuación del stock de capital y de mantenimiento

El informe presenta un análisis de las características del valor y de la valuación de la infraestructura pública básica de riego en el país, tomando en cuenta las obras de riego con agua superficial vinculadas a las redes de canales de transporte y distribución del agua extrafinca.  En los últimos 20/25 años, parte de estos canales se han ido mejorando y modernizando para lograr una eficiencia en el uso de agua mayor a la actual (35 a 40 % en promedio).

Esta infraestructura, sostenida en el tiempo y de vida útil muy extensa con inversiones importantes para atender diversas áreas, comprende activos que necesitan redeterminarse en para no perder funcionalidad.

Con el agua superficial se está atendiendo a pequeños y medianos productores frutícolas y hortícolas, básicamente y a diversos productores de la actividad vitícola de Cuyo y frutícola de Neuquén y Río Negro.

En los 20 años comprendidos entre 1950 y 1970, la agricultura bajo riego creció de 0,5 a 1,4 millones de hectáreas, para disminuir y estabilizarse en 1,3 millones de hectáreas aproximadamente hacia fines de siglo (2000).

Estudios de la FAO y del INTA estiman actualmente que la superficie regable en los sistemas públicos de riego, con la infraestructura existente y suelos aptos, es de alrededor de 1,5 millones de hectáreas. Aproximadamente un 70 % es riego gravitacional (superficial), un 21 % es riego por aspersión y un 9 %, riego por goteo.

Las inversiones en sistemas colectivos se determinan provincialmente y resultan en una distribución extrafinca del 72 % de inversión promedio en infraestructura común y 28 % a nivel de parcela.

Las referencias obtenidas son mayormente provenientes de información secundaria que se ha ido entrecruzando para obtener datos más consistentes. Destacamos información del Programa de Servicios Agrícolas Provinciales (ProSAP) (incluso información primaria) y de algunos archivos, como los del Organismos de Seguridad de Presas (ORSEP) y del Departamento General de Irrigación (DGI) de Mendoza.

  • Entre 1900 y 1945 se diseñan e implementan obras de riego a través de la Dirección General de Irrigación Nacional (sin relación con el organismo mendocino).
  • Entre 1947 y 1992 toma la posta Agua y Energía Eléctrica (AyEE) de la Nación, que, además de sus obras hidroeléctricas, intervenía en las obras de riego.
  •  Entre 1967 y 1992, con el cierre de AyEE, aparece Hidroeléctrica Norpatagónica (Hidronor), que encara obras hidroeléctricas en ese área con el desarrollo de algunas obras de riego.
  •  Por último, entre 1998 y 2018 (hasta el presente), el Programa de Servicios Agrícolas Provinciales (ProSAP) interviene en el diseño de varios proyectos, donde se destaca la mejora y modernización de algunas obras de riego.

Con respecto a la identificación de los conceptos relacionados con el valor y la vida útil de la infraestructura, los tópicos a analizar son:

  • Valor de reposición.
  • Valor de mantenimiento.
  • Valor de recuperación.
  • Valor de depreciación.

Valor de reposición

Como paso previo, se ha considerado:

  •  Una longitud de 8,65 metros/ha (FAO, 2014), que es la suma de los cuatro parciales de las distintas clases de canales (I, II, III y IV).
  • Una longitud total de canales para 1.500.000 ha de 12.975 km (elaboración propia en base a datos de FAO, 2014).

Cabe destacar que:

  • Los canales son de hormigón revestido (los de más alto valor).
  • Surgen los canales de tierra cubiertos con membrana (la incidencia de la membrana es del 75 % del valor del canal completo).
  • Aparecen los canales de piedra (canto rodado), cuyo valor se estima por el movimiento de tierra en su construcción más la mano de obra, y el valor del trabajo artesanal del revestido con piedra.
  • Por último, los canales de tierra, cuyo valor se estima por el movimiento de tierra en su construcción más la mano de obra.

Considerando un promedio de valor de canal de U$S 415,8/km x 12.975 km. de canales, el valor de reposición es de U$S 5.395 millones.

 Valor de mantenimiento

 El mantenimiento adecuado y oportuno permite que el activo sea funcional y pueda extender unos 20 años más su vida útil de diseño.

La vida útil se estima en 50 años, pero puede extenderse un 40 %, o sea hasta 70 años, si el bien se mantiene en condiciones operables de manera eficiente (se puede considerar un mínimo de 10 años con una extensión del 20 %).

Para este análisis hay que tener en cuenta que:

  •  El 50 % son canales de tierra.
  •  El 25 % son canales de hormigón revestido.
  •  El 15 % son canales de piedra (canto rodado).
  •  El 10 % son canales de tierra con membrana.

Al canal de hormigón revestido se aplicó un 2 % anual de mantenimiento; al canal de tierra con membrana y al de piedra se les asignó un 2,5 %; y al canal de tierra, un 3 %. En el caso de los tres primeros, el mantenimiento se basa en la limpieza superficial del canal en relación con los distintos tipos de residuos y en la eliminación de obstáculos que impidan la libre circulación del agua, como así también la reparación de roturas, grietas, etc. El mantenimiento del canal de tierra se basa en la readecuación trapezoidal de varias secciones del canal y en la desactivación del “embanque” producido por la acumulación de sedimentos en diversos sectores del trayecto.
La suma total del mantenimiento anual es de U$S 99,4 millones, o sea el 1,84 % del valor de reposición del activo.

 Valor de recuperación

En este caso, la idea es ver la potencialidad de extensión de vida útil de los canales por acción del valor de recuperación.

Es importante destacar que, para que el sistema de riego público superficial extrafinca (canales de construcción y distribución) alcance niveles de eficiencia óptima de entre el 78 y el 85 % cuando sus niveles actuales son bajos (entre el 35 y el 40 %), habrá que mejorar y modernizar los canales principales y secundarios al 100 % y los terciarios al 40 %, dejando sin acción a los cuaternarios, por un valor de U$S 2.588/ha (FAO, 2014), que sobre una superficie total de 1.500.000 ha alcanza un monto de U$S 3.882 millones.

Si la acción a tomar es un alcance promedio se estaría en un monto de U$S 1.941 millones, alcanzando una eficiencia promedio cercana al 60 %. Esto significa mejorar y modernizar los canales principales y secundarios al 50 % y los terciarios al 20 %.

El ProSAP (Programa de Servicios Agrícolas Provinciales) ha participado, en 20 años, en las mejoras y la modernización de canales en un 20 % del total. Por lo tanto, se puede considerar que un 20 % (entre 1998 y 2018) ha sido recuperado
en un 100%, extendiendo la vida útil en 50 años.

Valor de depreciación

 Como paso previo hay que tener en cuenta que entre 1950 y 1970 se construyeron obras para 800.000 ha., dejando 500.000 ha para el período 1900-1950 y 200.000 ha para el período 1970-2020. Sobre un total de 1.500.000 ha podemos suponer que 1955 es la media de construcción de este tipo de obras en el país.   Las obras anteriores a 1955 ya fueron amortizadas y sumamente depreciadas. Las obras realizadas desde 1955 hasta la fecha suman 80 años, por lo cual también están amortizadas y depreciadas. La vida útil consignada en el diseño en los años 1900 a 1980 se consideraba en 75/100 años, y a partir de ese año se asume en 50 años. Por ende, cualquiera de estos guarismos fue casi superado. En síntesis, para todas las obras se asume una vida útil de 50 años, teniendo en cuenta también que más del 50 % son canales de tierra.

Cabe agregar que el estado actual de las obras tiene la siguiente composición: 25 % “muy bueno”, 35 % “bueno” y 40 % “regular”. No existe un estado “malo” y eso se debe al mantenimiento. Se considera un 90 % para un estado “muy bueno”, un 70% para un estado “bueno” y un 50 % para un estado “regular” (es decir que se quita un 10, un 30 y un 50 % del valor de reposición como depreciado).

Por lo tanto, como las obras siguen vigentes y funcionales, se les aplica un valor producto de una extensión práctica de la vida útil al que podemos llamar “valor funcional”, porque sigue cumpliendo sus funciones vitales.

La longitud total de canales se desagrega de la siguiente manera:

  • Un 25 % (canales de hormigón revestido) se encuentra en estado “muy bueno”; es decir que sobre 50 años de vida útil se restan 30 años como promedio, aplicando un 15 % de quita del valor de reposición (por depreciación) y un 10 % de quita (por estado “muy bueno”).
  • El 35 % se asume un estado “bueno” (canales de tierra con revestimiento, canales de piedra y 10 % de los canales de tierra). En este caso, se aplica un 30 % de merma del valor de reposición por depreciación y un 20 % de merma por el estado “bueno”.
  • El 50 % son canales de tierra de los cuales el 80 % podrían estar en estado “regular”. Esto significa que para la depreciación y por el estado “regular” se aplica un 50 % en cada caso.

En estos dos últimos casos, las amortizaciones y depreciaciones están consumidas, pero las obras siguen siendo funcionales, con baja eficiencia, y propensas a contar con tareas de recuperación en el futuro.

Con el soporte de un buen a mediano mantenimiento, el panorama a futuro es ir logrando un “valor de recuperación”, que implica llevar los guarismos de un 35-40 % de eficiencia a un 60 % o a un 80 % promedio de eficiencia, según sean las mejoras y la modernización que se pretendan realizar en el tiempo y según el financiamiento, lo que llevaría también a un 100 %  más la vida útil de origen.

El valor de depreciación, considerando al mismo como la puesta en valor de un “valor funcional” por las características especiales de la obra pública, es de U$S 217.301/km. en promedio, lo que resulta en U$S 2.819,5 millones.

Carlos Pastor
Especialista en Desarrollo e Infraestructura Rural, con varios años participando en estudios y proyectos para gobiernos, empresas y organismos internacionales en Argentina y en otros países de la región. Integrante del equipo del Área de Pensamiento Estratégico de la Cámara Argentina de la Construcción.

Bibliografía consultada

  •  Archivo del Departamento General de Irrigación de la Pcia. de Mendoza.
  •  Archivo del Organismo Regulador de Seguridad de Presas (ORSEP). Varios documentos sobre obras de riego en el norte patagónico.
  • Chambouleyron, Jorge y Morabito, José. El riego en la Argentina. Instituto Nacional del Agua (INA), 1990.
  • FAO, Banco Mundial. Estudio del potencial de ampliación del riego en Argentina. Documento de síntesis. 2014
  • INA. Cien años de riego en el Alto Valle de Río Negro. 2016.
  • Miranda, Omar. El riego en la provincia de San Juan, Argentina: su dinámica institucional en los últimos dos siglos. INTA San Juan. 2015.
  • Pastor, Carlos. La infraestructura como soporte de la actividad agropecuaria al 2025. APE-CAC. 2015.
  •  Pastor, Carlos. La infraestructura como soporte de la actividad agropecuaria al 2029. APE-CAC. 2019.
  •  Pastor, Carlos. La infraestructura rural en su proyección a 2033. APE-CAC. 2022
  •  Plan Nacional de Agricultura Irrigada. 2022.
  •  Plan Nacional de Riego.  Ministerio de Agroindustria. Resolución Nº 108/2018.
  •  Plan Nacional de Riego Sustentable. 23/4/2022. www.clarin.com
  •  Servir al agro I. Programa de Servicios Agrícolas Provinciales. El ProSAP y el riego. 2006.
  •  Servir al agro II – ProSAP. 2009.
  •  Zappi, Adrián. Una evaluación de la expansión de riego en Argentina. ProSAP. 2012.

 

 

 

 

Publicado el 28 noviembre, 2025