Fotos del Futuro.
Resumen
Este artículo presenta los resultados de un estudio prospectivo que cuantifica los impactos económicos, laborales y fiscales derivados de la fase de Operación y Mantenimiento (O&M) de 25 proyectos de desarrollo urbano-ambiental en Argentina. A partir de una metodología que integra diagnóstico territorial con modelos de insumo-producto (matriz EORA26), se intenta demostrar que las inversiones en infraestructura no solo transforman el espacio público, sino que generan multiplicadores económicos significativos. Los hallazgos indican que una inversión total de U$S 91,47 millones podría activar hasta U$S 11,22 millones en producto anual, generar aproximadamente 369 empleos directos, indirectos e inducidos, y retornar al fisco hasta U$S 3,24 millones anuales en impuestos. Este análisis ofrece una “foto del futuro” que combina transformación urbana con dinamización económica, con el objetivo de aportar enfoques para la priorización de políticas públicas de infraestructura sostenible.
Introducción: del diagnóstico a la proyección económica
En el marco de la iniciativa “Construir 2034”, se desarrolló un diagnóstico integral que identificó 64 zonas críticas en el territorio argentino, priorizando áreas que requieren intervención urgente frente a riesgos climáticos y necesidades básicas insatisfechas. Sobre esta base, se formularon 25 proyectos específicos de desarrollo urbano-ambiental, que van desde la reconversión de predios ferroviarios y costaneras hasta la creación de parques metropolitanos y corredores verdes.
El presente estudio avanza un paso más allá del diagnóstico espacial. Su objetivo central es responder a una pregunta clave para la toma de decisiones en política pública: ¿cuál es el impacto económico, laboral y fiscal que genera la operación y mantenimiento de estas infraestructuras una vez construidas? Para ello, se adopta un enfoque metodológico que traslada la planificación urbana al ámbito de la economía aplicada, proyectando una “foto del futuro” que ilustra no solo la transformación morfológica de las ciudades, sino también su dinamización socioeconómica.
Metodología: cruzando el urbanismo con la economía estructural
La estrategia analítica se articuló en tres etapas interconectadas, combinando herramientas de planificación urbana con modelos económicos estandarizados.
1. Labaseterritorial. Partiendo de los 25 proyectos, cada uno con su ficha de inversión detallada, se identificaron los 23 componentes urbanos ambientales: Reserva urbana; Equipamiento costanero, gastronomía y sanitarios; Incubadora de empresas; Polo comercial específico; Remediación y adecuación cavas; Polo deportivo; Equipamiento urbano; Recolección de residuos; Equipamiento recreativo; Corredor verde; Frente costero; Transporte sostenible; Conector urbano; Ampliación de infraestructura de saneamiento; Polo científico tecnológico; Circuito peatonal; Tratamiento margen curso de agua; Mejora del hábitat urbano; Parque industrial; Zona forestal productiva sostenible; Reserva natural; Parque urbano; Urbanización. Esta catalogación fue esencial para vincular las obras con sectores económicos específicos.
2. El modeloeconómico. El núcleo del análisis reside en la aplicación de una matriz insumo-producto multisectorial, utilizando la matriz global EORA26. Este modelo permite capturar los efectos en cadena de un cambio en la demanda final (en este caso, el gasto en O&M) a través de toda la economía. Se asumió un gasto anual en O&M equivalente al 5 % de la inversión total de cada proyecto, excluyendo deliberadamente la fase de construcción para focalizarse en los impactos de largo plazo.
3. Los multiplicadores clave. Se calcularon y aplicaron dos tipos de multiplicadores:
- Multiplicadores Tipo I: miden los efectos directos (el gasto inicial en O&M) e indirectos (la cadena de compras a proveedores); tratan el consumo de los hogares como exógeno.
- Multiplicadores Tipo II: incorporan además los efectos inducidos, es decir, el nuevo consumo generado por el incremento en los ingresos laborales de los empleados directos e indirectos; ofrecen una visión más comprehensiva del impacto total.
La asignación de los 23 componentes asociados al perfil de inversión de cada proyecto del Construir 2034 a ocho sectores de la matriz EORA26 permitió calcular un multiplicador ponderado único para cada proyecto.
Por otra parte, el impacto en empleo se derivó aplicando una relación producto-empleo del 40 %, basada en datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) y estudios de la media de distribución (Argendata/Fundar, promedio participación asalariados 1935-2023) y en proyecciones de distribución del ingreso que marcan para los últimos 10 años una tendencia decreciente en cuanto a participación en los ingresos del trabajo.
Finalmente, el impacto fiscal se estimó aplicando una presión impositiva agregada del 28,85 % sobre el valor agregado generado. Se calcula a los ingresos brutos (IIBB) y ganancias en base a la media nacional para las actividades de la construcción y el impuesto al valor agregado (IVA) también correspondiente a la rama de la industria de la construcción.
Resultados: la “Foto del Futuro”
Los resultados desagregados por proyecto revelan un impacto económico donde la composición de las obras determina el efecto multiplicador, tal como vemos en el ejemplo a continuación:
A continuación, se presentan los hallazgos consolidados:
Impacto económico agregado de los 25 proyectos urbano ambientales:
Eficiencia de la inversión (promedio Tipo II):
• Multiplicador económico: por cada dólar invertido anualmente en O&M, se generan U$S 2,45 en producto económico total.
• Generación de empleo: por cada millón de dólares de gasto anual en O&M, se crean 80,74 puestos de trabajo (directos, indirectos e inducidos).
• Retorno fiscal: por cada dólar gastado en O&M, se recuperan U$S 0,71 en impuestos nacionales (IVA, ganancias, ingresos brutos, cargas sociales).
Juan Carlos Angelomé.
Arquitecto. Especialista en Desarrollo Urbano. Se ha desempeñado como profesor en la FADU de la UBA, la UTDT, la Escuela de Gestión de la Construcción y, actualmente como Director de la especialización de posgrado en Gestión y Producción de Obra de la FADU+UBA en conjunto con CAMARCO. Consultor del Área de Pensamiento Estratégico de CAMARCO. Director de TRECC S.A.
Nicolás Angelomé.
Trabaja hace más de 20 años en TRECC. S.A; dedicado a consultoría sobre construcción y ambiente. Colabora con CAMARCO en el Área de Pensamiento Estratégico.
Mario Ignacio Fèvre.
Arquitecto (UBA). Posgrado en Políticas Ambientales y Territoriales (UBA) y en Gestión del Hábitat (UNM). Docente universitario desde el año 2007. Se desempeñó en el ámbito privado en el control de gestión de fenómenos complejos como la gestión de obras, la adaptación municipal al cambio climático y los sistemas de información geográfica.
