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La construcción no enfrenta una crisis, enfrenta una transición

La industria de la construcción en Argentina atraviesa un punto de inflexión. No se trata de un quiebre abrupto ni de un colapso estructural, sino de algo más profundo: un cambio de paradigma que redefine cómo se diseñan, ejecutan y gestionan los proyectos. 

Mauricio Tessi Weiss lo sintetiza con claridad “No lo veo como una crisis estructural del modelo tradicional, sino como una transición: la tecnología viene avanza hace tiempo, pero ahora se aceleró muchísimo su desarrollo y su inversión, y eso empieza a empujar cambios en los modelos tradicionales de diseñar, construir y gestionar contratos, proveedores y subcontratistas.”.  

 

Mauricio Tessi Weiss es socio fundador de Zacua Ventures, un fondo global de venture capital especializado en soluciones para el llamado built environment (entorno construido), con foco en productividad, sostenibilidad y urbanización. Con base en Madrid y presencia internacional, Zacua Ventures acompaña a emprendedores que buscan escalar tecnologías disruptivas en la construcción y otros sectores vinculados y está respaldado por una red de corporaciones líderes del sector. Antes de liderar Zacua, Tessi Weiss fue parte fundamental del lanzamiento y crecimiento de CEMEX Ventures, la unidad de inversión de CEMEX dedicada a impulsar innovación dentro de la industria. 

Una industria clave, con desafíos estructurales 

El sector sigue siendo uno de los grandes motores de la economía argentina, pero arrastra limitaciones históricas: fragmentación, informalidad, baja digitalización y productividad estancada. 

Tessi Weiss identifica tres frenos principales: baja inversión en tecnología, informalidad estructural y dificultades de acceso a financiamiento competitivo. A eso se suma una cadena de valor extensa y muchas veces ineficiente. 

La diferencia entre empresas preparadas para el futuro y aquellas que quedarán rezagadas no está en el tamaño, sino en la estrategia de innovación. Las que adoptan tecnología primero cuestionan sus propios procesos, mejoran márgenes y consolidan liderazgo. Las otras permanecen en modo reactivo. 

La transformación digital, en este contexto, es menos una cuestión tecnológica y más una cuestión cultural: salir del “día a día” para invertir en el mediano plazo. 

 

Argentina frente a la región 

Argentina es un país con fuerte ADN emprendedor, pero no necesariamente lidera hoy la innovación en construcción en Latinoamérica. Chile, Colombia, Brasil o México cuentan con ecosistemas particularmente activos, muchas veces impulsados por políticas públicas o por mercados más estables que atraen inversión y startups internacionales. 

En este contexto, la articulación entre industria y tecnología se vuelve clave. En una cadena de valor tan fragmentada como la construcción, las startups suelen tener dificultades para acceder a las grandes empresas del sector, mientras que las constructoras muchas veces no cuentan con el tiempo ni la estructura para evaluar múltiples soluciones tecnológicas. Allí aparecen espacios como TIIC, que pueden cumplir un rol estratégico en el ecosistema. 

“TIIC, el espacio de innovación de la Cámara Argentina de la Construcción, toma este lugar y funciona como un ente central que filtra, valida y acelera la adopción de tecnologías realmente valiosas. Pueden unificar criterios, mejorar la distribución de soluciones innovadoras y ayudar a que las mejores tecnologías lleguen más rápido a quienes las necesitan.”. 

 En otras palabras, estos espacios funcionan como un puente entre el desarrollo tecnológico y su adopción real en el mercado, acelerando la modernización de la industria y reduciendo la distancia entre innovación y ejecución. 

Productividad estancada, oportunidad histórica 

La construcción es uno de los pocos sectores cuya productividad ha permanecido prácticamente plana en las últimas décadas. Esa debilidad estructural, sin embargo, representa una oportunidad enorme. 

Las startups pueden impactar en múltiples frentes: digitalización de procesos, unificación de sistemas, coordinación entre actores, reducción de plazos, automatización y transparencia. En una industria tan fragmentada, pequeñas mejoras multiplicadas a lo largo de toda la cadena generan efectos significativos. 

En el plano global, la inteligencia artificial lidera la agenda de inversión, seguida por robótica y sostenibilidad. En Latinoamérica, además, las soluciones que optimicen la cadena logística serán determinantes. 

La obra en 2030: más datos, menos improvisación

¿Cómo será la obra promedio en Argentina hacia el final de la década? 

Más compleja en diseño, pero más eficiente en gestión. Con mayor uso de datos históricos, menos tareas administrativas manuales, más procesos off site y mayor automatización. 

La inteligencia artificial no eliminará el factor humano, sino que redefinirá su rol. 

“La lógica no es eliminar el factor humano, sino cambiar su rol. El trabajador o el gestor va a supervisar sistemas más automatizados, va a guiar procesos apoyados en inteligencia artificial y va a enfocarse en tareas que requieren criterio, razonamiento y adaptación a situaciones nuevas.”. 

La construcción tenderá a ser más integral, con una mirada que incluya el ciclo completo del activo: diseño, ejecución, operación y mantenimiento.

Liderazgo: la verdadera ventaja competitiva 

La transformación no será automática. Requiere liderazgo. 

Hoy muchas empresas están excesivamente enfocadas en apagar incendios operativos y prueban tecnologías de manera aislada, sin institucionalizar el aprendizaje. Falta estrategia escalable. 

Si tuviera que elegir una sola tendencia para la próxima década, Tessi Weiss no duda: 

 “La automatización de procesos, apalancada en inteligencia artificial y robótica, es el gran vector de transformación a largo plazo.”. 

Automatizar permitirá que el capital humano se concentre en tareas de mayor valor agregado y criterio estratégico. 

La velocidad del cambio y el riesgo de quedarse atrás

Uno de los puntos más contundentes de su análisis es la aceleración tecnológica. 

 “La evolución de las tendencias en digitalización y adopción de software que analizamos durante seis o siete años, se está repitiendo en gran medida en la evolución de las tecnologías apalancadas con IA, con una reducción a dos o tres años. El impacto será muchísimo mayor y la diferencia entre líderes y rezagados constituirá el nuevo orden de la industria, mucho más consolidada.”. 

La brecha entre quienes adopten tecnología estratégicamente y quienes no lo hagan será cada vez más amplia. Y el costo de no innovar es estructural. 

 “Hay cada vez una brecha mayor en la inversión necesaria para construir la infraestructura que requerimos, para disminuir la necesidad de vivienda y para cumplir con los objetivos de sostenibilidad. La única palanca para disminuir tal brecha será la tecnología.”. 

 Una transición que no admite pausa 

La construcción ha sido históricamente local y fragmentada. Pero el desafío actual exige estandarización, captura sistemática de datos y transferencia transversal de conocimiento. 

La tecnología está disponible. El talento existe. El ecosistema emprendedor crece. No se trata de si la transformación llegará. Se trata de identificar quien la liderará. 

Equipo TIIC

Publicado el 15 julio, 2026