La primera planta solar desmontable instalada entre las vías de una línea ferroviaria ya funciona en Suiza. Poco más de un año después de la puesta en marcha del proyecto piloto, sus promotores hacen un balance positivo. La innovación ha despertado el interés de países como Italia, Francia y Corea del Sur.
«Hemos alcanzado nuestros objetivos, tanto en términos de seguridad ferroviaria como de producción eléctrica», afirma a Swissinfo Joseph Scuderi, fundador de la start-up Sun-Ways. Más de 11.000 trenes han circulado sobre los paneles solares y la instalación ha demostrado ser «perfectamente estable y segura al paso de los convoyes», asegura.
En abril de 2025, Sun-Ways instaló módulos solares en un tramo ferroviario de cien metros en Buttes, una localidad del cantón de Neuchâtel, en el oeste de Suiza. Las células fotovoltaicas están situadas entre los raíles, sobre las traviesas.
La principal particularidad del sistema es que los paneles pueden retirarse fácilmente cuando es necesario realizar trabajos de mantenimiento en la infraestructura ferroviaria. Se trata de la primera instalación de este tipo en el mundo.
Paneles solares limpios por el paso de los trenes
La electricidad generada por los paneles fotovoltaicos se inyecta en la red eléctrica local. A pesar de una interrupción de aproximadamente un mes —debida a la nieve y, sobre todo, a trabajos técnicos ya programados—, la planta solar ferroviaria ha producido más de 16.000 kilovatios hora (kWh) desde el 20 de mayo de 2025. Esta cantidad equivale al consumo medio anual de entre tres y cuatro hogares.
Según Sun-Ways, los aproximadamente 5.320 kilómetros de la red ferroviaria suiza —excluyendo los tramos en túnel o con escasa exposición solar— podrían generar hasta mil millones de kWh de energía solar al año. Esta cifra equivale al consumo de 300.000 hogares o al 2 % de toda la electricidad utilizada en Suiza.
Joseph Scuderi asegura haber encontrado además una solución al problema de la limpieza de los paneles solares. En un primer momento pensó en eliminar el polvo acumulado sobre las células fotovoltaicas mediante un cepillo cilíndrico instalado en la parte trasera de los trenes. «Sin embargo, nos dimos cuenta de que cada vez que pasa un convoy se genera una corriente de aire que elimina todo el polvo», explica. En este tramo, los trenes alcanzan una velocidad máxima de 90 km/h.
Otro avance positivo, añade, tiene que ver con la facilidad para desmontar los paneles. Gracias a herramientas específicas, es posible retirar de la vía y desconectar de la red eléctrica un módulo formado por tres paneles solares y de seis metros de longitud en unos diez minutos. «Este aspecto es fundamental cuando hay que sustituir una traviesa o realizar soldaduras en los raíles», señala.
