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By 20 agosto, 2024octubre 1st, 2026No Comments

La formación de un profesional no termina en la universidad, así como tampoco comienza con el primer trabajo. Entre la experiencia académica y el ejercicio profesional existe un recorrido hecho de aproximaciones sucesivas, en el que el contacto con empresas, profesionales y problemas concretos puede aportar nuevas referencias para comprender aquello que se aprende y descubrir cómo ese conocimiento entra en juego en la práctica.

Por eso, la articulación que impulsamos desde la Escuela de Gestión entre universidades y empresas tiene un valor que excede la generación de oportunidades laborales. Permite poner en conversación dos ámbitos que observan la profesión desde lugares diferentes y que, precisamente por eso, tienen mucho para aportarse.

La universidad construye conocimientos, herramientas y capacidad crítica. La industria enfrenta problemas, incorpora tecnologías, modifica procesos y redefine las capacidades que necesita. El intercambio entre ambas permite que la formación se enriquezca con preguntas provenientes de la práctica y, a la vez, que las empresas entren en contacto con las ideas, perspectivas y conocimientos que se están desarrollando en el ámbito académico.

Para los estudiantes, esa relación ofrece la posibilidad de poner en contexto muchos de los aprendizajes adquiridos durante la carrera. Conocer cómo funciona una empresa, conversar con profesionales, acercarse a una obra o participar de una experiencia vinculada con el sector permite advertir que el ejercicio profesional involucra conocimientos técnicos y, al mismo tiempo, una trama de decisiones, relaciones y responsabilidades.

Trabajar con otras disciplinas, organizar tiempos, comunicar una idea, resolver un problema o tomar decisiones con información que muchas veces es incompleta son capacidades que adquieren otra dimensión cuando aparecen en situaciones concretas. También la adquieren acciones aparentemente más sencillas: formular una buena pregunta, revisar un criterio, escuchar otra perspectiva o reconocer cuándo hace falta recurrir al conocimiento de alguien más.

Estas experiencias permiten comenzar a transitar esas dinámicas antes de la graduación y ampliar, además, la imagen que cada estudiante construye sobre su futuro. Una misma carrera puede conducir a recorridos profesionales muy diferentes. Conocer empresas, especialidades, proyectos y referentes ayuda a identificar intereses, descubrir posibilidades y comprender qué capacidades cobran relevancia en distintos contextos. Se trata de contar con más referencias a la hora de construir un camino propio.

En ese recorrido también empiezan a construirse vínculos. Compañeros, docentes, profesionales, empresas e instituciones conforman una primera red que puede acompañar y expandirse a lo largo de toda la trayectoria profesional.

Desde la Escuela de Gestión de la Construcción trabajamos para multiplicar esos puntos de contacto entre estudiantes, universidades, empresas y profesionales. Cada uno de esos espacios tiene una función y una perspectiva propias: la riqueza de la articulación está justamente en preservar esa diversidad y generar instancias donde puedan circular preguntas, experiencias y conocimientos.

Fortalecer esa conversación permite acompañar los primeros pasos de quienes comienzan a acercarse a la profesión, mantener conectada la formación académica con las transformaciones de la construcción e involucrar a las empresas en una tarea que también les pertenece: contribuir al desarrollo de las capacidades con las que se construirá la industria de los próximos años.

Publicado el 20 agosto, 2024

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