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Otra forma de vivir: una experiencia de vivienda comunitaria para mujeres mayores de 50

By 13 octubre, 2023diciembre 5th, 2023No Comments

Acerca de New Ground, primera comunidad cohousing (vivienda colaborativa) de Reino Unido exclusivamente para mujeres que, a esta altura del partido, se han vuelto grandes amigas, compartiendo toma de decisiones, gastos y momentos de esparcimiento en total armonía. 

‚ÄúUn hogar feliz compartido por m√°s de 20 mujeres‚ÄĚ, reza el titular de un reciente art√≠culo publicado por el medio ingl√©s The Guardian, que revela una encantadora, armoniosa y muy exitosa iniciativa, con varios a√Īos en curso, en Inglaterra. M√°s precisamente, en el arbolado Chipping Barnet, suburbio del norte de Londres que, seg√ļn el citado medio, resulta ‚Äúun lugar improbable para una utop√≠a feminista‚ÄĚ, pero a√ļn as√≠, es lo que observa la cronista Anita Chaudhuri al visitar¬†New Ground.

A simple vista, un edificio moderno con 25 departamentos, aunque -en realidad- la definici√≥n le quede corta:¬†se trata del primer¬†cohousing¬†de Gran Breta√Īa creado exclusivamente por y para mujeres de m√°s de 50 a√Īos, que entendieron que esta forma de vivienda colaborativa es la alternativa que mejor les calza.

El¬†cohousing, seg√ļn la definici√≥n que ellas mismas detallan, es una forma de vida en grupo dise√Īada a medida. Ning√ļn proyecto es un calco del siguiente, aunque s√≠ compartan las metas mentadas por las mentes detr√°s de¬†New Ground: ‚ÄúPromover la vecindad, combatir el aislamiento y ofrecer apoyo mutuo‚Ä̬†entre damas. Dicho lo dicho, no est√°n juntas y revueltas las residentes de este complejo pionero en UK; por el contrario, cada una tiene su departamento, que puede ser un monoambiente o un piso con hasta tres habitaciones; en todos los casos, con las mismas vistas a un jard√≠n verde repleto de plantas y flores, tambi√©n a un huerto del que ellas mismas se ocupan de cuidar.

El respeto por el espacio personal, individual de cada integrante est√° a la orden del d√≠a; resulta un aspecto vital, en el que hacen especial hincapi√©. Pero, claro, tambi√©n existen¬†√°reas comunes en las que reunirse, recrearse, compartir actividades, cuando les apetece. Un cine, por caso, o una gran, gran cocina. Cabe destacar que son ellas las que regentean y gestionan √≠ntegramente el edificio luminoso, aireado, impecable, organiz√°ndose para la faena. Las tareas se reparten en peque√Īos subgrupos, encargados de -por ejemplo- los gastos comunes, los asuntos legales, las labores de jardiner√≠a, ofrecer una gran comilona para agasajarse cada quince d√≠as, etc√©tera. Hay obligaciones compartidas, pero, dicho est√°, tambi√©n espacio para actividades de esparcimiento en el calendario comunitario, que incluye desde clases de taich√≠ y yoga hasta noches de pel√≠cula, adem√°s de la ocasional fiesta en el jard√≠n con m√ļsica, baile‚Ķ

Algunas son due√Īas, otras alquilan. Y s√≠, por supuesto que se aceptan visitas de se√Īores y se√Īoritos. ‚Äú¬°Siempre nos preguntan lo mismo!‚ÄĚ, se carcajea Jude Tisdall, asesora de arte de 71, que reside en¬†New Ground¬†desde su apertura en 2016.¬†‚ÄúTenemos hijos, hermanos, amantes, amigos, padres, nietos‚Ķ‚ÄĚ, dice, y aclara que ‚Äúsi estuviera en pareja, √©l podr√≠a venir pero ni instalarse ni pensar en alquilar. O sea, podemos pasar un buen rato sin toda esa basura dom√©stica; ¬°un gran alivio, en realidad!‚ÄĚ.

‚ÄúNo estamos cerradas al mundo, aisladas del afuera‚ÄĚ, remachan por si las mosquitas las fundadoras de un lugar que, conforme destacan, materializa su lucha¬†‚Äúpor no ser discriminadas por nuestra edad, tratadas con paternalismo, incluso infantilizadas por los servicios de asistencia social‚ÄĚ. Les cost√≥ lo suyo conseguir armar este petit microcosmos, habi√©ndose ocupado de todos los aspectos del proyecto: desde perge√Īar la idea hasta dar con el terreno, desde conseguir los fondos hasta aprobar el dise√Īo final. En total, laburaron durante casi dos d√©cadas hasta lograr que, hace poco m√°s de 5 a√Īos, inaugurase¬†New Ground. Cuyas fundadoras, resalta Tisdall, son ‚Äúmujeres fuertes que pensaron c√≥mo quer√≠an vivir sus a√Īos dorados y lo hicieron realidad, parte de una generaci√≥n a la que anta√Īo le estaba vetado tomar decisiones sobre las financias del hogar‚ÄĚ.

‚ÄúNinguna ten√≠a experiencia en vivienda, construcci√≥n o planificaci√≥n‚ÄĚ, aporta Maria Brenton, de la troupe original, pero relata c√≥mo se fueron volviendo expertas en una materia que, acorde al citado The Guardian, de momento es todav√≠a muy incipiente en UK. De hecho, nuestras chicas tomaron el modelo de otras geograf√≠as; por caso, en palabras de Brenton, ‚Äúdel gobierno holand√©s, que desde los a√Īos 80 fomenta el¬†cohousing¬†como alternativa a las costosas residencias para la tercera edad y otras instituciones de atenci√≥n, a sabiendas de que es una opci√≥n m√°s econ√≥mica y que, adem√°s, permite a las personas mayores apoyarse mutuamente, mantenerse m√°s saludables, felices y activas‚ÄĚ.

‚ÄúLos beneficios de vivir de esta manera son fant√°sticos en muchos sentidos‚ÄĚ, confirma Tisdall, de 71 a√Īos. Relata, por ejemplo, c√≥mo hace un tiempo tuvo una flor de ca√≠da que la dej√≥ con el hombro y el tobillo fracturados; situaci√≥n que se hizo m√°s llevadera gracias a sus vecinas, dispuestas a tenderle una mano ‚Äúsin invadir mi espacio, sin imponer su presencia, tan solo preguntando si quer√≠a compa√Ī√≠a, si necesitaba una plato de comida, un caf√© o, por qu√© no, una copita de vino‚ÄĚ. Asimismo, que todas tengan historias de vida tan distintas (‚Äúnuestros backgrounds culturales y econ√≥micos no podr√≠an ser m√°s diferentes‚ÄĚ) le parece un plus sensacional, que lleva al mutuo aprendizaje continuo; al igual que las distintas edades:¬†la m√°s joven porta 58, la m√°s grande, 94 pirulos.

 

Dicho lo dicho, Tisdall aclara que llamar a¬†New Ground¬†un oasis es exagerar la nota; por supuesto, tiene sus claroscuros: consensuar no siempre es f√°cil. Adem√°s, ‚Äútuvimos que aprender a crear comunidad preservando la intimidad de cada una, un delicado equilibrio que no fue f√°cil de conseguir. Pero, despu√©s de entender nuestros respectivos ritmos, logramos adaptamos‚ÄĚ. Adherir al sano equilibrio entre privacidad y comunidad en efecto es de expresa importancia para este grupo de damas; a punto tal que figura entre los valores centrales, irrenunciables a los que suscriben; otros son cooperar y compartir responsabilidades;¬†mantener una estructura horizontal, sin jerarqu√≠as; aceptar y respetar la plena diversidad, sin medias tintas; cuidarse y apoyarse mutuamente entre vecinas‚Ķ

Nota completa en Pagina 12

Publicado el 13 octubre, 2023

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