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Incentivos a la innovación en la industria de la construcción

Es bien conocido y está ampliamente demostrado que la adopción de mejoras tecnológicas en las industrias es un predictor de mejoras en la productividad.

 

En la industria de la construcción (y su cadena de valor), las llamadas “Con-Tech”, o nuevas tecnologías de la construcción, se encuentran disponibles a fines de innovar o cambiar la forma en la que se planifican, diseñan, construyen y operan los bienes de capital producidos (así como sus componentes) e incluyen una amplia (y en constante evolución) gama de herramientas, tales como modelados virtuales, realidad aumentada y virtual, análisis de datos y Big Data, herramientas de gestión, internet de las cosas y controles inteligentes, prefabricación, automatización para el mantenimiento de estructuras y edificios, robótica y drones, elementos de seguridad de obra inteligentes, y soluciones derivadas del uso de Blockchain, entre otras.

La adopción de estas herramientas se considera globalmente aún no explotada en todo su potencial para la industria de la construcción en comparación con otras industrias o sectores de actividad.

Como ejemplo, estimaciones en el Reino Unido indican que, para el sector inmobiliario, en las áreas y etapas de marketing y comercialización se invierte en estas nuevas tecnologías casi el triple de lo que se invierte en las actividades propias de la construcción [1]. Se puede analizar entonces cuáles serían los potenciales incentivos para la industria de la construcción a fin de profundizar aún más el camino a la innovación.

Las grandes empresas constructoras necesitan adoptar nuevas tecnologías para mantenerse competitivas, tanto a nivel local como global.

Para lograrlo, suelen tener sus propios departamentos de desarrollo y operan en un entorno favorable para invertir en nuevas herramientas. Este entorno les permite participar en grandes proyectos, tanto públicos como privados, que justifican dichas inversiones. Las empresas medianas y pequeñas que trabajan como subcontratistas pueden beneficiarse de estos avances tecnológicos y, al mismo tiempo, aportar sus propias herramientas tecnológicas a las grandes empresas.

Un análisis realizado por una publicación especializada [2] identificó las siguientes tecnologías “inteligentes” como las principales impulsoras de la innovación en la industria de la construcción:

  • Ref: [2], Engineering News Record/IFS

 

La innovación, de manera genérica, comprende tanto la inversión en herramientas existentes (y en el entrenamiento de personal asociado), como el desarrollo de herramientas propias, originales, o adaptadas a la industria local, lo que a su vez puede incluir la colaboración del ecosistema científico y emprendedor.

 

La inversión en innovación en la industria de la construcción

En el caso de decidir invertir en tecnología, las empresas pueden tener como motivación -además de la competitividad dentro de su propio mercado-, el impulso adicional dado por políticas gubernamentales de incentivos fiscales, dentro de la estrategia que cada país plantee a fin de que sus empresas (incluidas pero no limitadas a las de la construcción) aumenten su productividad y mantengan su competitividad global. La efectividad de dichos incentivos a una mejora de efectividad y productividad de la industria es usualmente medida a través de estándares propios de cada país. Una aproximación a los incentivos que ofrecen diversos países (dentro del espectro de niveles de desarrollo económico) a la inversión en I+D+i (Investigación, Desarrollo e Innovación) muestra que se trata de una estrategia muy generalizada. Como ejemplo, más de la mitad de los países miembros de la OCDE cuentan con algún formato de incentivo fiscal en esta materia [3]. Algunos casos serían los siguientes:

República Popular China: una de las políticas claves de este país para fomentar la innovación es la denominada “Súper deducción para I+D (Investigación y Desarrollo)”, la cual alinea los objetivos de mayor productividad y competitividad de las empresas con las prioridades del país. La misma permite deducir gastos en I+D desde un 75 % hasta el 200 % previo al pago de impuesto a las ganancias, en tanto se cumpla con una serie de requisitos y estándares y resulte en innovaciones genuinas. También cuentan con programas como el “High and New Technology Enterprise” (Emprendimiento de Nueva y Alta Tecnología), por el cual las empresas que califiquen y reinviertan determinados porcentajes mínimos de sus ingresos en I+D tienen una tasa de pago de impuesto a las ganancias preferencial (15 % versus 25 %) [4][5].

República de Corea: cuenta con diversos programas, tanto para la industria en general (como por ejemplo, para pequeñas empresas, la deducción de hasta el 50 % de inversión en I+D en tanto sea incremental año a año, o del 25 % si no es incremental), como programas específicos para la industria de la construcción (“S-Construction 2030”, Smart Construction Alliance), con agencias públicas como la KICT (Korea Institute of Civil Engineering and Building Technology) y su Centro de Promoción para la Construcción Inteligente, y de subsidios directos para pequeñas empresas de hasta USD 20.000, tal como el “Programa para Startups de Innovación en Construcción Inteligente” [2][6].

• En el caso de Brasil, cuentan con la denominada “Lei do Bem”, que ofrece a las empresas (que adhieran a uno de los varios formatos de pago de impuesto a las ganancias) incentivos fiscales a las inversiones en investigación y desarrollo de innovación tecnológica, considerándose el principal mecanismo de estímulo a las actividades de I+D de las empresas de ese país.

EE.UU.: Para el caso de inversión en I+D por parte de las empresas constructoras, y solo como un ejemplo entre numerosos programas, existen determinados rubros que potencialmente calificarían para obtener créditos fiscales o deducciones impositivas, tales como el desarrollo de soluciones para reducir tiempos de obra, o el desarrollo de nuevos materiales, procesos o sistemas alternativos que resulten en mejoras en la eficiencia de los trabajos en las obras [7].

• En el caso de Perú, también las empresas cuentan con incentivos para la inversión en I+D, bajo la forma de deducciones tributarias o créditos fiscales, así como también para proyectos de inversión relacionados con la protección del medioambiente y para inversiones para la mejora de competitividad de las pymes. Como ejemplo, existen programas por los cuales las empresas que presentan proyectos de I+D+i pueden aspirar a acceder a un gasto deducible de impuestos del 60 % hasta el 140 % del monto total invertido [8].

• También en Chile las empresas cuentan, por ejemplo, con la posibilidad de acceder a través del Fondo Nacional de Desarrollo Tecnológico y Productivo (FONTEC) al financiamiento de proyectos de innovación tecnológica, así como también a subsidios para el mismo fin. También la “Ley I+D” les permite deducir parte de sus gastos en investigación y desarrollo del impuesto a la renta empresaria.

• Otro ejemplo es el de Canadá, con una extensa variedad de oportunidades de colaboración público-privada para incentivar las inversiones en investigación, desarrollo e innovación [9]. En determinados programas de innovación seleccionados, el Estado equipara la inversión que se realice de manera privada.

En la Argentina, el Régimen de Promoción de la Economía del Conocimiento contempla beneficios relevantes en cuanto al pago de impuestos y cargas sociales. Si bien claramente no son las pymes y grandes empresas de la construcción sus beneficiarios básicos, algunos de los rubros que contempla (software, servicios digitales, fabricación de soluciones de automatización, ingenierías y ciencias vinculadas a la investigación, entre otras) pueden potencialmente en el futuro abarcar también a empresas de la cadena de valor de esta industria.

La I+D como generadora de innovación

 Como se mencionó anteriormente, el ecosistema emprendedor y científico también actúa como disparador de la innovación en la industria de la construcción, ya sea generando emprendimientos originales, así como proyectos bajo el nuevo paradigma de la “investigación convergente”, en los que se abordan e intentan resolver problemas existentes con un enfoque multidisciplinario. La investigación aplicada y los desarrollos experimentales se transforman en innovación al ser lanzados para su uso, ya sea propio o disponible en el mercado.

Como ejemplo local se podría citar el caso del BuiltLab, un laboratorio para desarrollar herramientas de innovación colaborativa con base en las tecnologías BIM, creado entre la Universidad de Córdoba y el Córdoba BIM Cluster. Estas empresas privadas cordobesas fueron pioneras en el país en exportar servicios BIM para empresas de diseño y construcción.

El financiamiento de estas iniciativas en estos casos es de diverso origen. Como referencia, la Universidad de Córdoba ha elaborado un extenso compilado de “Beneficios para emprendedores e investigadores – Catálogo de herramientas de apoyo oficial, bancario y concursos” [10]. Algunas de las propuestas mencionadas en dicho documento son:

  • Asistencia financiera

Créditos para transformación digital – BNA, Línea BNA Impulsa, Créditos Inversión Productiva BNA, Línea CreAr Inversión Pyme BNA; Créditos FONTAR (Fondo Tecnológico Argentino), Programa EBT (Empresas Base Tecnológica 2022) – Creación y Fortalecimiento/ANR 2023; Agencia I+D+i, Programa Federal de Asistencia Técnica “Desafío Exportador” – Agencia Argentina de Inversiones y Comercio Internacional (asistencia a exportadores); Sello de Buen Diseño Argentino.

  • Incentivos fiscales

Régimen de promoción de la economía del conocimiento; régimen de incentivo fiscal para la fabricación de bienes de capital; régimen de devolución saldo técnico IVA para pymes que producen bienes de capital; régimen de reintegros de tributos de insumos importados para pymes exportadoras; régimen de importación temporal de bienes de capital; regímenes de fomento a exportaciones industrias de la economía del conocimiento.

  • Premios y concursos

Global Innovation Fund – Proyectos en innovaciones sociales; The OAK Foundation – Sostenibilidad y medioambiente; Green Climate Fund – Simplified Approval Process (proyectos que fomentan un cambio hacia formas de desarrollo con bajas emisiones y resilientes al cambio climático); Embarca Ventures (para escalar proyectos de FinTechs, Crypto, InsurTech, industrias locales, space y CarTech., Healthtech, Edtech); Global Impact Grants – CISCO Foundation (para empresas con impacto en necesidades humanas críticas); Agorize; Sancor Seguros Ventures (startups tecnológicas); Angel Hub Ventures (para startups tecnológicas, innovadoras y para grandes mercados); Youth Award (jóvenes emprendedores); Awesome Foundation (becas a individuos y organizaciones); Inicia (mentorías para startups); Draper Cygnus VC (Venture Capital) (capital de riesgo para empresas tecnológicas); Draper Richards Kaplan Foundation (apoyo a emprendedores y empresas que aborden problemas sociales); Catalyst Fund – Proyectos sociales generadores de cambio (ideas innovadoras); Water Data Challenge, Gobierno de Australia (iniciativas innovadoras para mejorar la gestión del agua); Digital Innovation Sandbox Engagement (asistencia para acceder a plataformas para realizar pruebas de tecnologías tales como inteligencia artificial, robótica, Blockchain, Big Data y realidad mixta); Explorer Latam VC (para startups tecnológicas, asistencia en entrenamiento y capacitación); Embarca (fondo argentino para aceleración de startups); Repsol Corporate Venturing (para emprendimientos que aporten soluciones bajo carbono y economía circular, movilidad avanzada y renovables, tecnología digital para optimización de activos); Gohub Ventures (asistencia a startups B2B de tecnología profunda con soluciones disruptivas relacionadas con el agua, la industria y las smart cities); Common Fund for Commodities (CFC) (préstamos para proyectos que contribuyan a los Objetivos de Desarrollo Sostenible, tales como energías renovables); Programa de Aceleradores IFC Scalex (premio a empresas en etapa inicial con mujeres fundadoras o en rol de liderazgo); Premios Cartier Women’s Initiative (premio a mujeres creadoras de emprendimientos de alto impacto).

Adicionalmente, cada una de las provincias argentinas y la Ciudad de Buenos Aires suelen ofrecer diversos formatos de incentivos económicos a través de sus entidades financieras públicas locales y de programas específicos para el desarrollo o incorporación de tecnología a las empresas o startups.

También existen numerosos fondos e incubadoras de startups del sector privado, tanto a nivel local como del exterior (ej: the-bhive.ca, 500Global, o las citadas anteriormente) que brindan servicios de soporte y en algunos casos asistencia para la obtención de financiamiento. Dentro del sector de la construcción, las propuestas de soluciones innovadoras a problemas ambientales no dejan de estar dentro de las que generan mayor interés. Organismos multilaterales, tales como el BID u otros dependientes de la ONU, suelen contar con programas dirigidos a la innovación, con determinados plazos y generalmente con la intermediación de sus estados asociados. Usualmente, también los proyectos de colaboración entre centros de innovación locales y sus pares extranjeros derivan de acuerdos entre países u organismos públicos de nivel inferior.

Por lo general, la mayor parte de la inversión total en I+D de los países corresponde a fondos públicos. Como ejemplo, en el caso del país con mayor porcentaje de inversión privada en I+D (EE. UU.), esta alcanza algo más del 40 % respecto de la inversión realizada por agencias federales. Un modelo muy utilizado también para el financiamiento público para desarrollos innovadores en la construcción es hacerlo a través de mecanismos competitivos (entre empresas o centros de investigación). Un caso es el de Alemania, en donde se planteó hace algunos años el desafío (y competencia por los correspondientes fondos) de desarrollar una vivienda modular que a la vez genere energía para la carga de vehículos eléctricos.

En el caso de la industria de la construcción, existen también casos de financiamiento para la I+D que surgen de empresas del sector privado (o asociaciones entre las mismas), usuarias finales o intermedias del conocimiento e innovación generados. Como ejemplo, el Construction Industry Institute de EE. UU. (reconocido centro de investigaciones en el área de la ingeniería y construcciones) desarrolla proyectos de investigación y desarrollo (dentro de ámbitos académicos) financiados tanto por las empresas constructoras como por sus comitentes, tales como grandes empresas del sector químico, petrolero, etc. (todas empresas que a su vez brindan una “guía experta”). Un caso puntual local es el de una empresa del sector asegurador de la provincia de Santa Fe, que tuvo años atrás la iniciativa de financiar proyectos de investigación relacionados con el mejoramiento de la red vial. Sería posible, entonces, para aquellos centros acreditados de I+D, explorar la posibilidad de financiamiento privado de proyectos innovadores, análisis, mejoras, o soluciones a problemas existentes en el área de la construcción, por parte de los sectores beneficiarios finales de dichos proyectos, por ejemplo: seguridad en el ambiente de trabajo, calidad de la red vial (empresas de seguros), caminos rurales (sector agropecuario), innovación en la construcción de viviendas (sector inmobiliario), mayor eficiencia en la construcción de grandes proyectos (sector industrial, petrolero), etc.

Si bien en un contexto de variables económicas no estables, la evaluación de los beneficios de las inversiones en innovación (tanto a nivel de inversión individual o colectiva) puede resultar distorsionada, las decisiones y políticas se suelen tomar con una visión estratégica. Los países que adoptan políticas de incentivos fiscales a la inversión en I+D y mejoras tecnológicas han encontrado que los beneficios a mediano y largo plazo de dichas políticas superan los costos iniciales.

En muchos casos la mayor inversión en investigación y desarrollo de otras industrias (maquinarias y equipos, tecnologías de la información, aeronáutica, materiales) y sus resultados son eventualmente aprovechados por la industria de la construcción. Un ejemplo son los primeros desarrollos locales de sistemas de diseño asistido por computadora (CAD), incentivados por el INVAP a fines de la década de los ochenta, al no poder acceder estos a la importación de este software específico. Análogamente, en la actualidad, los prototipos de reactores de fusión nuclear del proyecto ITER (realizado en conjunto entre China, India, Japón, Corea del Sur, Rusia, Estados Unidos y la Unión Europea) utilizan tecnologías de planificación y fotogrametría 4D de vanguardia.

Un concepto que, aunque muy citado, merece igualmente una mención, es el de la correlación positiva (y la dirección de causalidad) que existe entre la inversión en I+D (tanto sea en valores absolutos como en porcentaje de su PBI) y el nivel de desarrollo económico de los países. Argentina no se encuentra hasta el momento entre los países con mayores porcentajes de inversión. Si bien actualmente existen extraordinarias herramientas tecnológicas al alcance de todos los usuarios, que hasta permiten, por ejemplo, “adiestrar” a los diferentes modelos de IA para usos específicos (Prompt Engineering) y que luego derraman en mayores eficiencias en industrias que producen activos físicos, tales como la industria de la construcción, el mayor poder de estas herramientas también implica un mayor desafío en cuanto al correcto e informado uso de las mismas. Diversos estudios han demostrado, asimismo, que el modelo colaborativo entre industria, gobiernos e investigadores fortalece la efectividad y el impacto de las actividades de I+D [3]. Las empresas, entonces, tienen una gran oportunidad de aprovechar los recursos disponibles en un contexto de nuevos conocimientos, tecnologías y emprendedorismo para mejorar su eficiencia y crecer, a la vez que brindar a sus propios colaboradores internos la posibilidad de trabajar en un ambiente innovador, lo cual resulta un gran motivador laboral.

Autora: Ing. Claudia Said

Ingeniera Civil por la Universidad Nacional de Rosario. Master of Science in Engineering, Universidad de Texas en Austin, EE.UU.

Referencias

[1]         https://news.irestify.com/what-is-contech-and-how-is-it-transforming-real-estate-construction  (acceso: marzo 2025).

[2]         How Can Korean Construction Companies Improve Global Competitiveness by 2025?, How Can Korean Construction Companies Improve Global Competitiveness by 2025? https://en.hdec.kr/en/newsroom/news_view.aspx  (acceso marzo 2025).

[3]         Hampson, K.D., Kraatz, J., Sanchez, A., “The global construction industry and R&D”, Queensland University of Technology, 2014. https://www.researchgate.net/publication/316675783_The_global_construction_industry_and_RD  (acceso marzo 2025).

[4]         “China’s R&D Tax Super Deductions”, https://www.woodburnglobal.com/post/china-s-r-d-tax-super-deductions, (acceso marzo 2025).

[5]         https://www2.deloitte.com/content/dam/Deloitte/global/Documents/Tax/dttl-tax-survey-of-global-investment-and-innovation-incentives-china-2020.pdf  (acceso marzo 2025).

[6]         Smart Construction Innovation Startup Program, KICT, https://www.kict.re.kr/menu.es?mid=a20405060000 , (captura marzo 2025).

[7]         https://corvee.com/blog/5-tax-incentives-for-construction-contractors/  (acceso marzo 2025).

[8]         https://www.gob.pe/institucion/concytec/noticias/1014605-empresas-podran-reducir-impuesto-a-la-renta-este-ano-presentando-proyectos-innovadores-ante-el-concytec    (acceso marzo 2025).

[9]         https://www.canada.ca/en/services/science/innovation/collaboration.html  (acceso marzo 2025).

[10]      Vargas, M.I., Plasencia, M., “Beneficios para Emprendedores e Investigadores – Catálogo de Herramientas de apoyo Oficial, Bancario y Con- cursos”, Julio 2024, www.unc.edu.ar.

Publicado el 19 agosto, 2025