La sostenibilidad y la creatividad se unieron en la Convocatoria de Estudiantes TIIC 2024, dando lugar a una propuesta que revaloriza los residuos agrícolas y apuesta por una construcción más responsable con el ambiente. El equipo Giracrete, ganador de esta edición, desarrolló una solución innovadora que transforma tallos de girasol —un residuo agrícola común— en placas aislantes térmicas y acústicas aplicables en obras de construcción.
De residuo agrícola a recurso constructivo
Giracrete plantea una propuesta clara: reutilizar los desechos del cultivo de girasol para producir un material aislante con altas prestaciones térmicas y acústicas, contribuyendo a reducir el impacto ambiental y fomentando la economía circular en la industria de la construcción.
A través de un proceso técnico desarrollado por el equipo, los tallos de girasol —que normalmente se descartan o queman— son reconvertidos en placas que pueden incorporarse a muros, divisores interiores. Esto representa una alternativa ecológica y local frente a los materiales aislantes tradicionales, con el valor agregado de ser biodegradable y de menor huella de carbono.
Un equipo multidisciplinario con mirada transformadora
Giracrete está conformado por un grupo de estudiantes y docentes comprometidos con la innovación y la sostenibilidad. El equipo incluye a los alumnos Agustín Schavinsky, Elías Flores, Emilia Verney, Juan Pablo Pérez y Mailén Rossini, junto a los docentes Ing. Civil Juan Manuel Moro e Ing. Civil Romina Meneses.
Su trabajo combina conocimientos de ingeniería civil, ciencia de materiales y diseño ambiental, demostrando cómo el aula puede ser el punto de partida para soluciones reales con impacto en el sector productivo.
Reconocimiento y proyección
Durante el Pitch Day de la Convocatoria de Estudiantes TIIC 2024, Giracrete presentó su propuesta ante un jurado de 10 expertos de la industria. El proyecto se destacó por su viabilidad técnica, su impacto ambiental positivo y su potencial de aplicación a escala.
El reconocimiento no solo premia la innovación, sino también la mirada sensible hacia los desafíos del presente: cómo construir de forma más consciente, aprovechando los recursos disponibles y reduciendo residuos.
El futuro se construye con propósito
Desde TIIC celebramos el talento joven y el rol fundamental de las universidades como espacios de experimentación y transformación. Proyectos como el de Giracrete reflejan el espíritu de la convocatoria: impulsar ideas que combinen tecnología, sustentabilidad y soluciones concretas para los desafíos del sector.
Giracrete es un claro ejemplo de que la innovación con impacto es posible y de que el futuro de la construcción también se cultiva… entre los campos de girasol.
Equipo TIIC
